Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Adiem se suma a la campaña de SALUD MENTAL ESPAÑA #SaludMentalFeminista, centrada este año en la salud mental de la mujer en el período perinatal.

Con motivo de la celebración del Día Internacional de las Mujeres, que se celebra el próximo 8 de marzo, desde Fundación Adiem nos sumamos a la reivindicación de SALUD MENTAL ESPAÑA para que se atienda la salud mental perinatal de forma adecuada ya que, en la actualidad, no existen recursos suficientes ni estrategias de prevención a nivel estatal. Bajo el hashtag #SaludMentalFeminista, la Confederación difunde una serie de infografías y vídeos con testimonios, entre los que se incluyen relatos de mujeres pertenecientes a la Red Estatal de Mujeres de SALUD MENTAL ESPAÑA, que han vivido situaciones de desamparo y de soledad respecto a su maternidad. Esta iniciativa cuenta con la colaboración del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.

Según datos que recoge un informe de Conecta Perinatal, un 7% de las mujeres sufre depresión durante el embarazo, y entre el 11 y el 15%, trastornos de ansiedad. En el posparto, un 14% de las mujeres tiene depresión y un 8% ansiedad. El documento refleja también que existe un elevado infradiagnóstico (entre el 50 y el 75%) de la depresión posparto, por lo que es necesario implementar estrategias que permitan su detección y su prevención. Tal y como explica Rosa Mª Bayarri, representante de la Junta Directiva de SALUD MENTAL ESPAÑA, “la depresión posparto es la patología más frecuente en la maternidad, pero el estigma y el miedo a las consecuencias llevan a la mujer a ocultar su situación de salud mental. Esto conlleva un infradiagnóstico y hace que no se invierta en los recursos realmente necesarios, como la atención psicológica de progenitores y bebés durante los tres primeros años de vida”.

La salud mental perinatal se refiere a los cuidados necesarios para el bienestar emocional y psicológico de las mujeres durante su período perinatal (es decir, concepción, embarazo, parto y posparto). Incluye la prevención, cuidado, apoyo, diagnóstico e intervención en las familias durante todo el proceso que rodea al nacimiento, y contempla además la importancia de establecer un vínculo saludable entre la madre, el bebé y la familia.

Soledad, falta de apoyo y desinformación

La soledad y la falta de apoyo a los que se enfrentan muchas madres pueden afectar a su salud mental en momentos especialmente vulnerables, como son el embarazo y el posparto, períodos en los que se puede sufrir un elevado nivel de estrés. Adela Montaño, representante de la Red Estatal de Mujeres de SALUD MENTAL ESPAÑA, cuenta que vivió sus dos embarazos con mucho miedo, ya que “tenía problemas en la conducta de la alimentación, con lo cual nadie me preparó para que esos nueve meses mi barriga creciera”. Con el embarazo de su hija estuvo “tres meses acostada en un colchón en el suelo al lado de su cestito, porque a ella sí le di el pecho, pero pensaba que no era suficiente y que se me iba a morir”. Montaño explica que su hijo “era intolerante a la leche de fórmula y vomitaba”, y que en esos momentos tampoco tuvo apoyo de nadie. “Al revés, me decían que a lo mejor había heredado lo mío. Así que, aparte de frustración, pues también culpabilidad”, afirma. “Lo gestioné como pude”, reconoce, y sin ayuda.

Teniendo problemas de salud mental durante la etapa del embarazo, me encontré con una total ausencia de apoyo y falta de seguimiento, provocando una situación de desinformación y paternalismo, cuando ser madre debería ser una decisión personal y libre”, explica Elisabet Lemos, representante de la Red Estatal de Mujeres de SALUD MENTAL ESPAÑA.Me encontré con diversas dificultades, entre ellas con violencia obstétrica, psicológica y sanitaria, ya que en España no existe un protocolo de actuación por parte de los profesionales de la salud mental”, asegura. Lemos narra que “llegaron al punto de quitarme la medicación sin explicarme los riesgos y, al estar vulnerable, me indujeron al aborto. Esto provocó que inicialmente tuviese ideas suicidas, depresión, crisis de pánico… y posteriormente, con el aborto, una etapa de duelo y estrés postraumático”.

Natalia Valverde, psicóloga perinatal, coincide en que la etapa perinatal es, “para muchas mujeres, un momento de mucha vulnerabilidad emocional por los cambios que atraviesa cuando va a convertirse en madre, no solo físicos, sino también emocionales, psicológicos, de cambio de identidad… por lo que muchas mujeres, en torno a un 15 o un 20%, pueden desarrollar cierta sintomatología más o menos grave. Por ejemplo, un cuadro ansioso-depresivo o también por cosas que puedan suceder en ese momento, como un parto traumático o un duelo perinatal”.

En ocasiones, las mujeres no piden ayuda debido al sentimiento de culpa frente al imperativo social de “tener que” ser feliz en esta etapa y debido también al miedo al estigma y a la dificultad para reconocer que la salud mental se está viendo afectada.

Reivindicaciones de SALUD MENTAL ESPAÑA

Por todo ello, SALUD MENTAL ESPAÑA considera que es necesario abordar la salud mental de las mujeres en el periodo perinatal y todo lo relacionado con la maternidad de las mujeres con problemas de salud mental. Entre las reivindicaciones de la Confederación, se encuentra la puesta en marcha de recursos como las unidades de hospitalización conjunta madre-bebé ya que, tal y como explica Bayarri, “la separación de la madre y su hijo o hija, conlleva un sufrimiento psicológico reversible. Es urgente invertir en una buena salud mental desde el mismo momento de la concepción y el embarazo para el bienestar y el equilibrio emocional de las personas y una sociedad mucho más sana”.

Además, sería necesario recabar datos sobre salud mental materna e impulsar la concienciación social y la visibilización. También la creación de protocolos de seguimiento a nivel estatal de la salud mental materna desde el embarazo, crear espacios en los que las mujeres puedan exponer abiertamente todo lo que les preocupe sobre la maternidad, incluyendo cuestiones de infertilidad, impulsar la detección de los problemas de salud mental materna desde la Atención Primaria, y formación continua de los y las profesionales de Ginecología y Obstetricia en este ámbito. Todo esto evitaría sufrimiento a bebés, madres, padres y familia, permitiría el desarrollo del vínculo madre-bebé, y reduciría riesgo de automedicación con psicofármacos.

Valverde asegura que “en España, todavía estamos lejos de ofrecer el cuidado adecuado a las familias” y que “gracias a asociaciones, alianzas que están desarrollando su trabajo en las últimas décadas, cada vez estamos mejorando más la detección y la atención en esta etapa perinatal tan importante, pero nos queda mucho por hacer”. En este sentido, Lemos reconoce que le hubiese gustado “tener una atención diferente, con un seguimiento psicológico acorde a los derechos humanos”.

Entre los factores de riesgo que pueden intervenir para tener una mala salud mental perinatal, se encuentra la falta de redes de apoyo y el bajo soporte social, la falta de coparentalidad y reparto de responsabilidades con la pareja en una sociedad heteropatriarcal, la precariedad laboral, el juicio externo sobre la maternidad, o haber vivido una historia de abuso o violencia intrafamiliar.

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