ADIEM desarrolla un programa de rehabilitación pionero para personas con trastorno de la personalidad

El trastorno límite de personalidad se trata de un problema de salud mental grave. Recogiendo la definición del Manual de Criterios Diagnósticos DMS-V, se trata de una “tendencia dominante de inestabilidad de las relaciones interpersonales, de la autoimagen y de los afectos, e impulsividad intensa, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos”. Este problema de salud mental afecta a todas las esferas de la vida de la persona que lo padece, teniendo un impacto significativo en la parte emocional y de autogestión, lo que interfiere en el resto de áreas vitales.

Existe una elevada prevalencia del Trastorno Límite de Personalidad (TLP), ocupando un espacio amplio de la salud mental. Entre el 2 y el 8% de la población española puede padecer un trastorno límite de personalidad, una de las patologías psiquiátricas más graves y con el más complejo tratamiento y curso en su evolución. Los datos muestran que afecta tres veces más a mujeres que a hombres, y que hasta una de cada 10 personas que lo padecen ha intentado suicidarse.

Desde la Fundación ADIEM, en los últimos años está siendo derivado un porcentaje constante y cada vez más elevado de personas diagnosticadas de Trastornos de Personalidad. Recientemente, y con motivo de la pandemia actual por Covid – 19, esta tendencia se ha visto incrementada por el nivel de aislamiento, incertidumbre, confusión y limitación de los apoyos, generando en estas personas un mayor caos en la organización de sus vidas, una inadecuada gestión emocional y un aumento progresivo de la impulsividad y riesgos en sus conductas.

Hasta la fecha la Psicoterapia ha sido el tratamiento por elección en el TLP, basándose en programas de tratamiento que consisten en sesiones semanales de terapia individual.

Desde el Centro de Rehabilitación CRIS ADIEM consideramos que la aplicación de la “Terapia Dialéctico Conductual” ha mostrado la mayor eficacia en el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad, incluyendo de manera adicional terapia grupal semanal (entrenamiento de habilidades), seguimientos telefónicos, coordinación y contacto familiar, y un terapeuta de referencia para las sesiones de tratamiento semanal.

La terapia dialéctico conductual fue la primera terapia específica para el TLP sobre la que se publicaron estudios de eficacia (Linehan, Armstrong, Suarez, Allmon y Heard, 1991). Se mostró que la TDC, en comparación con el tratamiento habitual (farmacoterapia, counselling y atención en urgencias), reducía de forma efectiva las conductas autolesivas, las hospitalizaciones y las visitas al servicio de urgencias y aumentaba la adherencia al tratamiento. Los logros continuaban un año después de la finalización del tratamiento. (Linehan, Heard y Armstrong, 1993).

La terapia dialéctico conductual (TDC) (Marsha M. Linehan) es un tratamiento psicológico desarrollado específicamente para abordar el Trastorno Límite de Personalidad, especialmente los síntomas de impulsividad e inestabilidad que se materializan en actos suicidas y parasuicidas. Pertenece a la llamada tercera generación de terapias psicológicas que, haciendo énfasis en el contexto y la función, incorporan a los planteamientos conductuales y cognitivos clásicos conceptos como la atención plena, los valores, o la aceptación. (Hayes, Villate, Levin y Hildebrandt, 2011).

Se trata de una terapia estructurada y organizada que incluye seguimiento e intervención individual, tareas para casa, además de la participación semanal en terapia grupal.

El tratamiento original de la TDC, tal como fue desarrollado por la Dra. Marsha Linehan y su grupo de investigación, consiste en un paquete que incluye psicoterapia individual, entrenamiento en habilidades de forma grupal, atención telefónica de las crisis y reuniones periódicas de supervisión.

Desde la perspectiva de la TDC la problemática principal de los personas con TLP es la incapacidad para regular el afecto, incapacidad de la que se derivan la mayor parte de los síntomas característicos del TLP. En concreto, la TDC actúa sobre cuatro grupos de síntomas habitualmente presentes en personas con esta patología:

1.    Confusión acerca del yo

2.    Impulsividad

3.    Caos interpersonal

4.    Inestabilidad emocional

La meta principal del tratamiento es que la persona incorpore en su vida cotidiana habilidades que permitan regular sus emociones y su conducta, resultado complicado cuando se trata de personas con personalidad límite: las frecuentes crisis y la intolerancia al malestar hacen que difícilmente se pueda concentrar en el aprendizaje. Las técnicas empleadas incluyen procedimientos de exposición, moldeamiento, aprendizaje por modelos, rol playing, instrucciones y autoinstrucciones, refuerzos y  feedback, y se trabaja fundamentalmente validando la experiencia emocional de la persona, con una perspectiva no enjuiciadora.

Debido a esto, el tratamiento se divide en dos componentes principales:

  1. Un grupo de entrenamiento específico en habilidades. Aspecto central de la TDC, llevado a cabo en sesiones grupales de unas tres horas de duración semanal. El grupo permite observar y trabajar las conductas interpersonales que surgen entre los participantes, proporciona apoyo y permite que los pacientes aprendan unos de otros, aumentando las fuentes de aprendizaje.
  2. Una terapia individual, donde hacer que la persona ponga en práctica las habilidades aprendidas y donde se puede atender y dar respuesta a las crisis del momento, así como a otras conductas que interfieren en el curso del tratamiento.

La TDC se compone de cuatro módulos de habilidades específicas, basadas en las dificultades de regulación de los pacientes y sus consecuencias (Tabla 1). 

En base a la evaluación e intervención realizada en los últimos años (experiencia piloto 2017- 2019), y los datos recogidos de la misma, se inicia desde el Centro de Rehabilitación CRIS ADIEM, un nuevo formato en el “Programa de Rehabilitación e Intervención Psicosocial específico para Trastorno Límite de Personalidad”, contando con la experiencia de una formación previa y el contacto y coordinación con otros centros donde se lleva a cabo el mismo programa de intervención (Unidad de Rehabilitación en Salud Mental de Cartagena).

El Programa de intervención va dirigido a personas diagnosticadas de Trastorno Límite de Personalidad, que bien son derivadas desde centros de referencia (USM, BS, Entidades Sociales), o bien, se informan sobre la Fundación y sus programas de tratamiento, comprendidas entre 18 y 65 años, que no presentan en el momento del tratamiento un consumo activo de tóxicos y acceden a la evaluación y pautas del contrato terapéutico de forma voluntaria. 

Durante este periodo se han podido recoger los siguientes datos que nos muestran el impacto positivo de la aplicación de la TDC junto con un proyecto de rehabilitación y recuperación de su proyecto de vida (tabla 2).

Se realizó un estudio con los participantes voluntarios del programa donde se valoró:

1.    Reducción de los ingresos hospitalarios por descompensación o intento de autolisis

2.    Recuperación de la red social de apoyo

3.    Uso adecuado de los servicios socio- sanitarios

Para ello se recogieron los datos a través de una entrevista semi- estructurada que medía las 3 variables estudiadas en correlación con el contenido de los módulos de intervención del programa.

Los datos muestran que, de una media de ingresos hospitalarios previos al tratamiento de 4 por participante, en la actualidad se mantienen en una media de 0,48 por participante. En cuanto a la recuperación de la red social de apoyo, solo el 45,45% mantenían una red de apoyo solida y constante, siendo en la actualidad del 100% para todos los participantes valorados. Sobre el uso adecuado de los servicios socio- sanitarios, el 36,36% lo hacían de forma correcta, presentando en la actualidad un uso adecuado del 100% de los participantes incluidos en el estudio.

Tras la observación del estudio y la valoración subjetiva de los participantes, todos coinciden en la eficacia de la intervención y los objetivos alcanzados.

Contamos para ello con el relato de “Javier Carbajo”, que nos hace llegar su percepción y experiencia de vivir con un Trastorno de Personalidad.

Con ello queremos continuar con un Proyecto de Intervención que mida de forma secuencial el impacto del Programa de Rehabilitación basado en la aplicación de la “Terapia Dialectico Conductual” en la mejora de la calidad de vida y objetivos personales de los participantes.


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