Las consecuencias psicológicas del acoso escolar

El 2 de mayo se celebra el Día Internacional contra el Bullying o el Acoso Escolar, con el objetivo de concienciar sobre el riesgo del acoso escolar y el bullying en menores y jóvenes a nivel mundial, así como buscar los mecanismos para evitar que esta lacra, que en la actualidad, se ha convertido en un terrible peligro para la población infantil y juvenil.

El acoso escolar, es cualquier actitud agresiva, intencionada y repetida, que ocurre sin motivación evidente, adoptada por uno o más estudiantes contra otro u otros compañeros en estado de indefensión. Hay diferentes tipos de acoso, ya que puede ser en formar de maltrato verbal, físico o por exclusión, producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. El tipo de violencia dominante es el emocional, y se da mayoritariamente en el aula y el patio de los centros escolares. Además, con el aumento de las nuevas tecnologías el cyber-bullying se ha convertido en una forma de maltrato constante que busca atemorizar, enfadar o humillar a otras personas.

Las consecuencias psicológicas del acoso escolar para la víctima son devastadoras, pueden producir, entre otras: deterioro de la autoestima, depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, consumo de sustancias, fobia social, trastornos de la imagen, trastornos alimentarios, fobia escolar con repercusiones negativas en el desarrollo de la personalidad, de la socialización e ideación y tentativa suicida. En definitiva hay un empeoramiento psicológico del menor, con sentimientos de infelicidad, soledad, disminución del rendimiento escolar, absentismo y pérdida de motivación en la escuela. Sufrir bullying en la niñez deja una herida emocional en el “yo” adulto.

La Asociación Española para la prevención del acoso escolar alerta de que el acoso escolar es la principal causa de suicidio en la infancia y la adolescencia. El acoso es un  problema social que genera un sufrimiento insoportable en muchas víctimas y sus familias. Sufrimiento muchas veces irreparable. Pero no solo es que sea la principal causa de suicidio, sino que es una forma de violencia que sufren tres millones de niños, niñas y adolescentes en España, según los últimos estudios de incidencia.

Según el último Estudio sobre Conducta Suicida y Salud Mental en la Infancia y la Adolescencia en España (2012-2022) de la Fundación ANAR, el 70% de los estudiantes con ideación suicida declaró haber sufrido maltrato en el colegio. Las víctimas de acoso escolar tienen casi tres veces más riesgo de suicidio. La conducta suicida en niños y adolescentes se disparó en 2022 con 906 tentativas hasta el mes de agosto, la cifra más alta de los últimos diez años como consecuencia de lo “sensible” de la etapa adolescente y la  “impulsividad” que la caracteriza.

El informe sobre salud mental en la infancia y adolescencia Crecer Saludable(mente) de Save the Children señala que los menores que son víctimas de acoso escolar tienen 2,23 veces más riesgo de padecer ideaciones suicidas, así como 2,55 veces más riesgo de realizar intentos de suicidio. En el caso del ciberacoso, el impacto es todavía mayor. Incluso los adolescentes perpetradores de ciberbullying tienen un mayor riesgo de manifestar ideaciones y comportamientos suicidas, aunque en menor medida que las víctimas.

Sensibilización salud mental en menores

La importancia de la prevención y la reeducación, es fundamental. Aunque puedan resultar temas incómodos en el aula, no hay mejor herramienta contra el bullying y el suicidio que la prevención y la visibilización

Es importante hablar con los más jóvenes de salud mental,  y las alertas que deben aprender a reconocer para poder prevenir el suicidio y pedir ayuda. Es por ello, que el suicidio tiene que dejar de ser un tabú porque es erróneo pensar que si no se habla no existe, sino más bien es que si no se conoce, no se puede detectar ni evitar. El primer paso por tanto es hacerlo visible para empezar a prevenirlo.

Es fundamental que en los centros educativos se hable de depresión, autoestima, ansiedad, soledad y para ello tiene que haber un cambio en la educación para atender a los menores más allá de lo académico, se debe enseñar también a que los menores sepan gestionar sus emociones, a aceptarse, a respetarse y a quererse.

Prevención del suicidio en los centros educativos

Ante esta realidad tan alarmante, y la necesidad de implementar psicólogos/as clínicos en los colegios para sensibilizar sobre salud mental y prevención del suicidio, Fundación Adiem ha iniciado charlas de prevención de suicidio en los centros educativos, con la finalidad de sensibilizar sobre esta problemática y dar visibilidad al suicidio, se debe hablar de ello para normalizar y, de esta manera, desmitificar muchas creencias erróneas y aproximarnos a esta realidad.

Hay que hablar del suicidio con menores y adolescentes para prevenir y que así conozcan cuales son los signos de alerta para que puedan ayudar a sus compañeros. Las señales se pueden dar a través de la comunicación verbal y no verbal, o de conductas y comportamientos como rituales de cierre. Lo mismo ocurre con los docentes, que pueden ser personas de confianza y claves en la detección y prevención. Por ello, abordar la prevención del suicidio en menores y adolescentes en los centros educativos es una cuestión pendiente necesaria para identificar los casos antes de que se agraven demasiado.

La prevención empieza desde las primeras edades y hay que trabajar en dos vertientes: con los docentes para establecer los procedimientos a seguir, y, con el alumnado para que sean conscientes y conozcan esta realidad, para así, poder hablar con ellos de cómo lo pueden enfrentar. Para ello, es transcendental, establecer una cercanía con el alumnado y una educación emocional, para que de esta manera sean los propios alumnos y alumnas los que se sientan seguros para pedir ayuda cuando les pase algo.

Si necesitas ayuda

Estos son algunos de los teléfonos a los que puedes acudir si necesitas ayuda, pero existen otros muchos recursos que puedes consultar en este enlace. El sufrimiento no es para siempre, existe una salida.

•             Teléfono de atención a la conducta suicida: 024

•             Teléfono de la Esperanza: 717 00 37 17

•             Línea de Ayuda a Menores de la Fundación ANAR: 900 20 20 10

•             Línea de ayuda a la infancia de la Unión Europea: 116111

•             Teléfono contra el suicido de la Asociación Barandilla: 911 385 385

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