REPORTAJE

Cómo rehabilitar e integrar a quien sufre por su salud mental: la experiencia de Adiem

Sergio viene cada mañana en moto. Con los brazos repletos de tatuajes, se mantiene en forma a sus 36 años. Desde hace dos, es ayudante de cocina en la Fundación Adiem. Estamos en el barrio de Babel, Alicante, donde las calles tienen nombres que delatan el carácter obrero del lugar: Metalurgias, Transportes…para muchos alicantinos es la zona de las autoescuelas. Circular por estas vías exige paciencia al conductor ocasional.

A tener paciencia, a gestionar la ansiedad, están aprendiendo precisamente algunos de los usuarios de esta fundación en una sala que acabamos de visitar. Porque este lugar es un centro de rehabilitación e integración social (CRIS) para personas con problemas de salud mental. Como Sergio.

“Vengo de una situación personal delicada”, nos cuenta. Madrileño, aún adolescente perdió a su madre, se trasladó primero a Mallorca y luego a Alicante, donde llegó hace 14 años. Falleció también su padre y él, afectado además de una enfermedad mental, se halló solo, “muy perdido”. Hace cinco años conoció Adiem y aquí encontró el respaldo y el apoyo que faltaba en su desordenada existencia.

Habita una vivienda tutelada, junto con otros cuatro usuarios del centro, en uno de los dos pisos (uno encima del otro) que Adiem tiene en la ciudad. Allí hacen una vida común y corriente, con independencia personal, encargándose de las tareas de la casa, pero cada día alguno de los tutores de Adiem pasa varias horas con ellos. “En casa te tocará cocinar”, le interrumpo. Se ríe. “No, aprovechamos el catering del centro. No es porque yo lo diga, pero aquí se cocina muy bien. Los domingos sí; los domingos hacemos paella en casa”.

Trabaja media jornada, de siete a once y de lunes a viernes, “me viene bien porque tengo un trabajo y me obligo a hacer algo durante el día”. A Sergio le gusta la música, “el rap sobre todo”, pasa bastante tiempo delante de las pantallas de ordenador y móvil, como todos, pero se relaja pintando figuras de modelismo. El cronista confirma que esa actividad relaja: la precisión y la paciencia que exige le aísla a uno del mundo y sus preocupaciones. Sergio practica también artes marciales, los médicos le recomendaron que hiciera algún deporte que reduzca la ansiedad que padece. “Luego, estoy como un guante”, dice antes de despedirse chocándonos el puño.

La Fundación Adiem celebra hoy 25 años de existencia. Siete familias de Orihuela la crearon en 1997 para buscar algo que la reforma psiquiátrica emprendida en España, que cerró los obsoletos hospitales y sanatorios para modernizar el tratamiento y la atención a los enfermos mentales, por incapacidad presupuestaria tal vez, no fue capaz de poner en marcha: lugares donde atender y rehabilitar a los pacientes que no están internados, que viven en sus casas, con sus familias.

Pilar es una de ellos. Parece mucho más joven, pero tiene 40 años, un hijo de 14, una madre y un hermano con los que convive. Y en Adiem, adonde llegó como usuaria, es ahora una “experta”, una figura que los gestores del centro han creado para que sean quienes han pasado antes por ahí los que reciban a los nuevos usuarios y les ayuden a integrarse en el ambiente familiar del centro de la mejor manera posible. Hay tres “expertos”: Modesto, Chus y Pilar, que está contenta porque este sábado intervendrá en el acto de aniversario, la fiesta que tendrá lugar en Torrevieja, y su madre contemplará lo que hoy comprobamos nosotros: lo bien que se expresa.

Es bipolar. Por eso llegó a Adiem. “Quién me iba a decir que iba a trabajar aquí”. Nos dice que se siente “realizada, super a gusto, super bien, porque tengo capacidad para ayudar a los demás”.  Pilar tiene estudios, hizo el Bachillerato y Auxiliar de Enfermería. Está ilusionada con un programa de reciente creación, “Goreprovi: grupo de orientación y proyecto de vida”.

“Partimos de un tema”, nos cuenta, “por ejemplo, la autoestima, y hablamos partiendo cada uno de su propia experiencia”. Son grupos de ayuda mutua. “Todo queda dentro del grupo, no sale afuera”, explica Pilar. Y realizan actividades en el exterior, como acudir a la piscina municipal. Y teatro, yoga, deportes… A Pilar se le dan bien las técnicas de relajación: “todos los que me oyen se quedan así, relajados”. Claro. Tiene voz de locutora nocturna.

Adiem dispone de otro centro de rehabilitación en Alicante, en la calle Hércules, Pilar acude allí también dos veces por semana. Todas las plazas son públicas, porque Adiem es una Fundación concertada con la Generalitat Valenciana. Francisco Canales, su director, nos ha explicado antes su historia, su desarrollo, cómo desde los modestos inicios en Orihuela fueron creciendo, en Torrevieja primero, en Alicante a partir de 2018. 

Junto a Nuria Medina, directiva de la Fundación, nos ha relatado las dificultades indudables que han vivido en la pandemia, aunque ambos sostienen que muchos de los usuarios, precisamente por el aislamiento que a lo largo de sus vidas les ha hecho sufrir la enfermedad mental, han sido capaces de lidiar con el confinamiento mejor que muchas otras personas que se consideran mentalmente sanas. “Ellos han desarrollado herramientas para gestionar el aislamiento que nosotros no tenemos”.

Ahora que cumple 25 años, Adiem está en el empeño de abrir residencias para cubrir otra de las carencias del sistema público: la falta de plazas para aquellos que, por el paso de los años o la falta de recursos, necesitan un lugar donde estar atendidos sin dejar de mantener una vida digna y dentro de un entorno social amable.

“El modelo que hemos planteado”, explica Canales, “busca reproducir modelos de convivencia normalizados: apartamentos como máximo de cuatro o cinco personas, con espacios compartidos reducidos, con no más de veinte plazas, donde puedan salir a hacer la compra…una vida normalizada y digna. Eso es lo que queremos que cambie en el modelo residencial de la Comunidad Valenciana”.  

Canales nos explica sus planes de futuro. Están pendientes de que el Ayuntamiento otorgue luz verde definitiva a su próximo centro, que se ubicará en el PAU-1. Sabemos que ha existido alguna oposición vecinal a que les cedieran suelo. Después de la mañana que hemos pasado aquí, asistiendo a sus charlas, jugando a adivinar profesiones, conociendo a los que llevan años aquí y a los recién llegados, al personal que trabaja con ellos, a Sergio, a Pilar, nos vamos con el convencimiento de que un centro como este sería necesario en cada barrio de nuestra ciudad. Y de la suya, paciente lector.

La cocina de uno de los dos Centros de Rehabilitación e Integración Social que la Fundación Adiem gestiona en Alicante, donde tiene nuevos proyectos que en breve verán la luz.
Cocina de uno de los dos Centros de Rehabilitación e Integración Social que la Fundación Adiem gestiona en Alicante, y donde tienen empleo una veintena de personas con problemas de salud mental. EB

NOTA: ENRIQUE BOLLAND. https://www.lavanguardia.com/local/valencia/20220521/8280907/como-rehabilitar-e-integrar-sufre-salud-mental-experiencia-adiem.html?fbclid=IwAR0QRbs-utdTT3lwONTq8keT_gFs5-QqAC15jjVp8R_PQ8pEmHJGbshY53Q

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